La magia del interés compuesto cuando se invierte a largo plazo

La magia del interés compuesto cuando se invierte a largo plazo

Hoy comenzaremos una serie de posts en este blog acerca del interés compuesto. Este concepto es de una importancia capital si vamos a realizar una inversión. Por eso será clave saber qué es, cómo funciona, qué puede aportar, etcétera…

El interés compuesto surge cuando los intereses se añaden al interés principal, generando, así, nuevos intereses. El resultado de esto es un efecto multiplicador en el dinero. Por ejemplo, si tuviésemos 1.000 euros que dieran un 10% anual, después de un año tendríamos 1.100, pero después de dos cursos, ya serían 1.210, dado que el mismo 10% se calcularía sobre los 1.100 con los que iniciaríamos el segundo año. Ahora tenemos que imaginarnos la rentabilidad que nos daría esto a 25 años, y, así, veríamos funcionar la magia del interés compuesto.

Hay que señalar que este supuesto no está teniendo en cuenta la inflación, que es un factor inverso que hace que los ahorros pierdan valor con el paso del tiempo; ni tampoco los impuestos que habría que pagar, que aumentarían en función del beneficio que se obtenga con la inversión.

Este tipo de interés es de gran ayuda para los planes financieros que tengamos hacia el futuro, como, por ejemplo, preparar nuestra jubilación. Por esta razón, suele recomendarse empezar a invertir pronto, ya que así, los intereses compuestos hacen su trabajo con tiempo; así, una diferencia de pocos años entre dos personas que empiezan a invertir puede traducirse en una cantidad de dinero bastante importante. En resumen, la rentabilidad genera mayor rentabilidad.

Como recomendación, ante la presencia de una disyuntiva sobre qué hacer respecto de si se accede o no al interés compuesto, lo mejor y más importante es apegarse al plan de acción que nos hemos marcado con nuestros objetivos financieros, y que sean estos los que dicten la pauta a seguir a la hora de tomar una decisión de inversión.

En definitiva, la clave del interés compuesto es que el capital crece de forma exponencial, porque lo que hemos de tomar en cuenta no es la cantidad inicial, sino partir del resultado que nos ha dado su crecimiento anual, y así, sucesivamente.